Rezar hoy
domingo 4 de octubre · XXVII domingo del tiempo ordinario
Hoy celebramos
- XXVII domingo del tiempo ordinario
- San Francisco de Asís
«Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas, especialmente el señor hermano sol, el cual es día, y por el cual nos alumbras.»
San Francisco de Asís · Cántico de las criaturas
La Palabra de hoy
Primera lecturaLectura del libro de Isaías 5, 1-7
Voy a cantar a mi amigo
el canto de mi amado por su viña.
Mi amigo tenía una viña en un fértil collado.
La entrecavó, quitó las piedras y plantó buenas cepas;
construyó en medio una torre y cavó un lagar.
Esperaba que diese uvas, pero dio agrazones.
Ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá,
por favor, sed jueces entre mí y mi viña.
¿Qué más podía hacer yo por mi viña que no hubiera hecho?
¿Por qué, cuando yo esperaba que diera uvas, dio agrazones?
Pues os hago saber lo que haré con mi viña:
quitar su valla y que sirva de leña,
derruir su tapia y que sea pisoteada.
La convertiré en un erial: no la podarán ni la escardarán,
allí crecerán zarzas y cardos,
prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.
La viña del Señor del universo es la casa de Israel
y los hombres de Judá su plantel preferido.
Esperaba de ellos derecho, y ahí tenéis: sangre derramada;
esperaba justicia, y ahí tenéis: lamentos.
Palabra de Dios.
Salmo responsorialSalmo 79, 9 y 12. 13-14. 15-16. 19-20R/. La viña del Señor es la casa de Israel
Sacaste una vid de Egipto,
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste.
Extendió sus sarmientos hasta el mar,
y sus brotes hasta el Gran Río. R/.
¿Por qué has derribado su cerca
para que la saqueen los viandantes,
la pisoteen los jabalíes
y se la coman las alimañas? R/.
Dios del universo, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña.
Cuida la cepa que tu diestra plantó.
y al hijo del hombre que tú has fortalecido. R/.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.
Señor, Dios del universo, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve. R/.
Segunda lecturaLectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 6-9
Hermanos:
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y en la súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que supera todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta.
Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra.
Y el Dios de la paz estará con vosotros.
Palabra de Dios.
EvangelioLectura del santo evangelio según san Mateo 21, 33-43
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola: “Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.
Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.
Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».
Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».
Y Jesús les dice:
«No habéis leído nunca en la Escritura:
“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Palabra del Señor.
Texto del Leccionario de la Conferencia Episcopal Española.
La oración de la Iglesia
Tiempo ordinario · Domingo de la semana XXVII · Salterio III
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno: ESTE MUNDO DEL HOMBRE EN QUE ÉL SE AFANA.
Este mundo del hombre, en que él se afana
tras la felicidad que tanto ansía,
tú lo vistes, Señor, de luz temprana
y de radiante sol al mediodía.
Así el poder de tu presencia encierra
el secreto más hondo de esta vida;
un nuevo cielo y una nueva tierra
colmarán nuestro anhelo sin medida.
Poderoso Señor de nuestra historia,
no tardes en venir gloriosamente;
tu luz resplandeciente y tu victoria
inunden nuestra vida eternamente. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Tú que habitas en el cielo, ten misericordia de nosotros.
Salmo 122 - EL SEÑOR, ESPERANZA DEL PUEBLO
A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores,
como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia.
Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada
del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú que habitas en el cielo, ten misericordia de nosotros.
Ant 2. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
Salmo 123 - NUESTRO AUXILIO ES EL NOMBRE DEL SEÑOR
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
—que lo diga Israel—,
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros.
Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes.
Bendito el Señor, que no nos entregó
como presa a sus dientes;
hemos salvado la vida como un pájaro
de la trampa del cazador:
la trampa se rompió y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
Ant 3. El Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre.
Salmo 124 - EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO.
Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.
Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.
No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.
Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre.
LECTURA BREVE Rm 8, 22-23
La creación entera, como bien lo sabemos, va suspirando y gimiendo toda ella, hasta el momento presente, como con dolores de parto. Y no es ella sola, también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, suspiramos en nuestro interior, anhelando la redención de nuestro cuerpo.
V. Bendice, alma mía, al Señor.
R. El rescata tu vida de la fosa.
ORACIÓN
OREMOS,
Dios todopoderoso y eterno, que con la magnificencia de tu amor sobrepasas los méritos y aun los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
CONCLUSIÓN
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
Texto de la Liturgia de las Horas aprobado por la Conferencia Episcopal Española.
Misterios gloriosos
Cómo se reza el Rosario
- En el nombre del Padre… · Acto de contrición o Credo.
- En cada misterio: se anuncia y se medita un momento; un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria. Se puede añadir la oración de Fátima.
- Al terminar los cinco misterios: las oraciones finales, con la Salve y las letanías (en «Letanías y oraciones finales», al final de los misterios).
Pulsa las cuentas para llevar la cuenta de las Avemarías.
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1.ºLa Resurrección del SeñorMc 16,1-7 · Fruto: la fe
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2.ºLa Ascensión del Señor a los cielosHch 1,6-11 · Fruto: la esperanza del cielo
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3.ºLa venida del Espíritu Santo sobre los apóstolesHch 2,1-4 · Fruto: los dones del espíritu
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4.ºLa Asunción de María a los cielosAp 12,1 · Fruto: la gracia de una buena muerte
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5.ºLa coronación de María como Reina de cielos y tierraAp 12,1 · Fruto: la confianza en maría
Letanías y oraciones finales
Por las intenciones del Papa
Padrenuestro, Avemaría y Gloria por las intenciones del Santo Padre.
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros, santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Letanías de la Virgen
- Señor, ten piedad, Señor, ten piedad.
- Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad.
- Señor, ten piedad, Señor, ten piedad.
- Cristo, óyenos, Cristo, óyenos.
- Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos.
- Dios, Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
- Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
- Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
- Santísima Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
- Santa María, ruega por nosotros.
- Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
- Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.
- Madre de Cristo, ruega por nosotros.
- Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
- Madre de la misericordia, ruega por nosotros.
- Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.
- Madre de la esperanza, ruega por nosotros.
- Madre purísima, ruega por nosotros.
- Madre castísima, ruega por nosotros.
- Madre siempre virgen, ruega por nosotros.
- Madre inmaculada, ruega por nosotros.
- Madre amable, ruega por nosotros.
- Madre admirable, ruega por nosotros.
- Madre del buen consejo, ruega por nosotros.
- Madre del Creador, ruega por nosotros.
- Madre del Salvador, ruega por nosotros.
- Virgen prudentísima, ruega por nosotros.
- Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.
- Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.
- Virgen poderosa, ruega por nosotros.
- Virgen clemente, ruega por nosotros.
- Virgen fiel, ruega por nosotros.
- Espejo de justicia, ruega por nosotros.
- Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.
- Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
- Vaso espiritual, ruega por nosotros.
- Vaso digno de honor, ruega por nosotros.
- Vaso de insigne devoción, ruega por nosotros.
- Rosa mística, ruega por nosotros.
- Torre de David, ruega por nosotros.
- Torre de marfil, ruega por nosotros.
- Casa de oro, ruega por nosotros.
- Arca de la alianza, ruega por nosotros.
- Puerta del cielo, ruega por nosotros.
- Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
- Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
- Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
- Consuelo de los migrantes, ruega por nosotros.
- Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
- Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
- Reina de los ángeles, ruega por nosotros.
- Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.
- Reina de los profetas, ruega por nosotros.
- Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.
- Reina de los mártires, ruega por nosotros.
- Reina de los confesores, ruega por nosotros.
- Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.
- Reina de todos los santos, ruega por nosotros.
- Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.
- Reina asunta a los cielos, ruega por nosotros.
- Reina del santísimo Rosario, ruega por nosotros.
- Reina de la familia, ruega por nosotros.
- Reina de la paz, ruega por nosotros.
- Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
- Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
- Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros.
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Oremos: Te rogamos, Señor Dios nuestro, que gocemos siempre de perfecta salud de alma y cuerpo, y, por la gloriosa intercesión de santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de esta vida y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Bajo tu amparo
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Oración final
Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la salvación eterna; concédenos, a los que meditamos estos misterios del santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Ángelus
V. El ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, María…
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María…
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María…
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Oremos: Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Oraciones
Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.
Avemaría
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Oración de Fátima
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno,
lleva al cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros, santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Credo de los apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.
Ángel de la guarda
Ángel de la guarda, dulce compañía,
no me desampares ni de noche ni de día.
No me dejes solo, que me perdería. Amén.
Acto de contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;
por ser vos quien sois, bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Acordaos (san Bernardo)
Acordaos, oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a vuestra protección,
implorado vuestro auxilio y reclamado vuestro socorro,
haya sido abandonado de vos.
Animado con esta confianza, a vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes,
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.
No desechéis, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas;
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.
Bendita sea tu pureza
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María,
yo te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía. Amén.